viernes, 13 de septiembre de 2013

COMUNICACIÓN HUMANA: VERBAL Y NO VERBAL




Relacionarse con las personas que nos rodean, se advierte como un proceso sencillo, automático. Cuando un bebé está en el vientre materno y patea a la madre o se mueve bruscamente, cuando nace y llora para pedir comida, a él nadie le enseñó algún método para comunicarse, lo hace instintivamente, manifestando sus emociones y estados físicos de esa manera. Conforme va creciendo y al desarrollar sus capacidades motrices, lo primero que hace es darse a entender mediante señas, gestos, movimientos o sonidos, si quiere un vaso con agua  lo señala, o si quiere que lo carguen estira los brazos hacia la persona en cuestión.  El niño va aprendiendo  de las personas que lo rodean diariamente cómo comportarse en la mesa, o cómo obedecer con sólo una mirada de su madre. Después se le enseña el idioma  que se habla en su comunidad y cuando ya casi lo domina, le enseñan a escribirlo (normalmente).


Podemos darnos cuenta de que ambos tipos de comunicación van de la mano. Los movimientos con los que acompañamos nuestras palabras a veces nos dicen más que éstas. Y lo que me parece más peculiar de la comunicación humana, es que varía de acuerdo a la región dónde te encuentres; un ejemplo de ello somos los latinoamericanos, países como Venezuela,  Colombia, Chile y/ó México hablamos el idioma español, pero es tan marcada la diferencia  de acento e interpretación de las palabras, que aunque hablemos el mismo idioma, no lo hacemos de la misma manera.


En lo personal, pienso que las formas de comunicación humana son maravillosas, pues darle tantos significados a una sola palabra, tener tantos idiomas, formas de escritura, e infinidad de gesticulaciones y ademanes es impresionante, me hace cuestionarme acerca de aspectos que ya daba por sentado ¿cómo serían mis expresiones si hubiera nacido en otro país? O si mi carácter se hubiera visto influenciado por la cultura que me rodeara de modo que fuera bastante diferente.


No cabe duda de que los seres humanos en nuestra necesidad de comunicarnos hemos buscado tantas formas como nos ha sido posible para hacerlo, el lenguaje por señas que utilizan los sordomudos, el código braille, el código morse, etc. Todos son muestra de nuestro ingenio y “superioridad” en ésta materia que nos hacen más marcada la diferencia entre la comunicación animal y la humana.