Relacionarse con las personas que
nos rodean, se advierte como un proceso sencillo, automático. Cuando un bebé
está en el vientre materno y patea a la madre o se mueve bruscamente, cuando nace
y llora para pedir comida, a él nadie le enseñó algún método para comunicarse,
lo hace instintivamente, manifestando sus emociones y estados físicos de esa
manera. Conforme va creciendo y al desarrollar sus capacidades motrices, lo
primero que hace es darse a entender mediante señas, gestos, movimientos o
sonidos, si quiere un vaso con agua lo
señala, o si quiere que lo carguen estira los brazos hacia la persona en cuestión. El niño va aprendiendo de las personas que lo rodean diariamente
cómo comportarse en la mesa, o cómo obedecer con sólo una mirada de su madre. Después
se le enseña el idioma que se habla en
su comunidad y cuando ya casi lo domina, le enseñan a escribirlo (normalmente).
Podemos darnos cuenta de que ambos
tipos de comunicación van de la mano. Los movimientos con los que acompañamos
nuestras palabras a veces nos dicen más que éstas. Y lo que me parece más
peculiar de la comunicación humana, es que varía de acuerdo a la región dónde
te encuentres; un ejemplo de ello somos los latinoamericanos, países como Venezuela, Colombia, Chile y/ó México hablamos el idioma
español, pero es tan marcada la diferencia
de acento e interpretación de las palabras, que aunque hablemos el mismo
idioma, no lo hacemos de la misma manera.
En lo personal, pienso que las
formas de comunicación humana son maravillosas, pues darle tantos significados
a una sola palabra, tener tantos idiomas, formas de escritura, e infinidad de
gesticulaciones y ademanes es impresionante, me hace cuestionarme acerca de
aspectos que ya daba por sentado ¿cómo serían mis expresiones si hubiera nacido
en otro país? O si mi carácter se hubiera visto influenciado por la cultura que
me rodeara de modo que fuera bastante diferente.
No cabe duda de que los seres
humanos en nuestra necesidad de comunicarnos hemos buscado tantas formas como
nos ha sido posible para hacerlo, el lenguaje por señas que utilizan los
sordomudos, el código braille, el código morse, etc. Todos son muestra de
nuestro ingenio y “superioridad” en ésta materia que nos hacen más marcada la
diferencia entre la comunicación animal y la humana.